El 9 de julio fecha de mi cumpleaños Dios me hizo el mejor regalo que podría recibir, conocí a Mélody. Sin imaginar que ese encuentro marcaría un antes y un después en mi vida.
Desde esa noche supe que había algo distinto en ella, su forma de ser, su risa, su carisma, su belleza interior, su todo.
Quince días después, el 24 de julio (el día de su cumpleaños), viajé hasta Puerto Madryn, Chubut, con el propósito que Dios puso en mi corazón, pedir su mano y formalizar nuestro amor. Ese día sellamos algo que ya se sentía eterno, el comienzo de una historia bendecida.
Hoy puedo decir con certeza que Dios me presentó a la mujer de mi vida, y desde entonces todo tiene más sentido.
Desde ese 9 de julio, mi corazón encontró su hogar en ella.